Blog de Miguel Sánchez "El Patriota Español"

20 Jul 2020

20-07-2020 ¡FIJAROS SI ERA D. FRANCISCO FRANCO, IMPORTANTE, RESPETADO, ADMIRADO Y TEMIDO POR EL MUNDO ENTERO, QUE EL PRESIDENTE DE LOS GRINGOS LYDON B. JOHNSON, LE PIDIÓ AYUDA!

Post by MIGUEL SANCHEZ EL PATRIOTA

¡ATENCIÓN!

¡FIJAROS SI ERA IMPORTANTE, RESPETADO, ADMIRADO Y TEMIDO POR EL MUNDO ENTERO, QUE EL PRESIDENTE DE LOS GRINGOS LYDON B. JOHNSON, LE PIDIÓ AYUDA!

Era el año 1965. Estados Unidos prepara su ofensiva definitiva sobre Vietnam y su presidente, Lydon B. Johnson, mueve filas para buscar apoyo militar en diferentes países. El principal enemigo se llama comunismo y por eso busca que Occidente de una sensación de unión y fortaleza frente al enemigo rojo.

Por eso, aquel año Johnson mandó una carta a Franco en el que le pide apoyo para esta determinante batalla.

El general Franco respondió a aquella petición con una serie de argumentos que más tarde se convertirían en una lectura definitiva de lo que ocurrió en el sudeste asiático:

¡La histórica derrota de Estados Unidos en el conocido como agujero de Vietcong!

Habla el General Invicto y le dice:

«Mi experiencia militar y política me permite apreciar las grandes dificultades de la empresa en que os veis empeñados: la guerra de guerrillas en la selva ofrece ventajas a los elementos indígenas subversivos que con muy pocos efectivos pueden mantener en jaque a contingentes de tropas muy superiores; las más potentes armas pierden su eficacia ante la atomización de los objetivos; no existen puntos vitales que destruir para que la guerra termine; las comunicaciones se poseen en precario y su custodia exige cuantiosas fuerzas. Con las armas convencionales se hace muy difícil acabar con la subversión. La guerra en la jungla constituye una aventura sin límites»

El intercambio de cartas entre ambos dirigentes se desarrolló en un gran clima de cordialidad. Esta carta se encuentra conservada en el Archivo Nacional de Estados Unidos y es recogida por el investigador Javier Santamarta del Pozo, que dedicó un capítulo de uno de sus libros a varios militares españoles que tuvieron cierta relevancia en la historia contemporánea.

En un principio, Franco hizo oídos sordos a la petición de Lyndon B. Johnson: «Mucho le agradezco el sincero enjuiciamiento que me envía de la situación en el Vietnam del Sur y los esfuerzos políticos y diplomáticos que, paralelamente a los militares, los Estados Unidos vienen desarrollando para abrir paso a un arreglo pacífico. Comprendo vuestras responsabilidades como nación rectora en esta hora del mundo y comparto vuestro interés y preocupación, de los que los españoles nos sentimos solidarios en todos los momentos», respondió Franco sobre el envío de tropas.

Pero con el paso de los meses, Franco cedió a la petición de Estados Unidos con una condición: enviar tropas cuya labor en el campo de batalla sería únicamente humanitaria y sanitaria. Por ello, en 1966, se constituyó la Misión Sanitaria Española de Ayuda a Vietnam del Sur, pidiendo voluntarios para poder constituirla.

El llamamiento tuvo un eco, cuanto menos, exiguo: cuatro médicos, siete enfermeros y un oficial de intendencia. Doce efectivos que partirían inmediatamente rumbo a Vietnam. Más tarde, ese contingente se ampliaría hasta los 30.

Los efectivos españoles montaron el operativo en un viejo hospital francés que estaba en ruinas. Allí fue donde se dieron cuenta de que el calor y la humedad que existía reflejaba la realidad de la guerra a la que habían ido a servir.

Durante su estancia en Vietnam, los soldados españoles comprobaron de primera mano el transcurso de una guerra abocada al desastre. Entre operaciones e intervenciones médicas, en circunstancias que jamás habían podido imaginar, sufrieron el avance de las guerrillas y las explosiones de las granadas vietnamitas.

La guerra terminó en 1975. El presidente de Estados Unidos, Gerald Ford, decidió retirar las tropas americanas, tras más de 300.000 muertos entre sus filas. El conflicto, como adelantó Franco, fue un auténtico fracaso total para la primera potencia mundial.

¡ATENCIÓN!

¡FIJAROS SI ERA D. FRANCISCO FRANCO; IMPORTANTE, RESPETADO, ADMIRADO Y TEMIDO POR EL MUNDO ENTERO, QUE EL PRESIDENTE DE LOS GRINGOS LYDON B. JOHNSON, LE PIDIÓ AYUDA!

Era el año 1965. Estados Unidos prepara su ofensiva definitiva sobre Vietnam y su presidente, Lydon B. Johnson, mueve filas para buscar apoyo militar en diferentes países. El principal enemigo se llama comunismo y por eso busca que Occidente de una sensación de unión y fortaleza frente al enemigo rojo.

Por eso, aquel año Johnson mandó una carta a Franco en el que le pide apoyo para esta determinante batalla.

El general Franco respondió a aquella petición con una serie de argumentos que más tarde se convertirían en una lectura definitiva de lo que ocurrió en el sudeste asiático:

¡La histórica derrota de Estados Unidos en el conocido como agujero de Vietcong!

Habla el General Invicto y le dice:

«Mi experiencia militar y política me permite apreciar las grandes dificultades de la empresa en que os veis empeñados: la guerra de guerrillas en la selva ofrece ventajas a los elementos indígenas subversivos que con muy pocos efectivos pueden mantener en jaque a contingentes de tropas muy superiores; las más potentes armas pierden su eficacia ante la atomización de los objetivos; no existen puntos vitales que destruir para que la guerra termine; las comunicaciones se poseen en precario y su custodia exige cuantiosas fuerzas. Con las armas convencionales se hace muy difícil acabar con la subversión. La guerra en la jungla constituye una aventura sin límites»

El intercambio de cartas entre ambos dirigentes se desarrolló en un gran clima de cordialidad. Esta carta se encuentra conservada en el Archivo Nacional de Estados Unidos y es recogida por el investigador Javier Santamarta del Pozo, que dedicó un capítulo de uno de sus libros a varios militares españoles que tuvieron cierta relevancia en la historia contemporánea.

En un principio, Franco hizo oídos sordos a la petición de Lyndon B. Johnson:

«Mucho le agradezco el sincero enjuiciamiento que me envía de la situación en el Vietnam del Sur y los esfuerzos políticos y diplomáticos que, paralelamente a los militares, los Estados Unidos vienen desarrollando para abrir paso a un arreglo pacífico. Comprendo vuestras responsabilidades como nación rectora en esta hora del mundo y comparto vuestro interés y preocupación, de los que los españoles nos sentimos solidarios en todos los momentos», respondió Franco sobre el envío de tropas.

Pero con el paso de los meses, Franco cedió a la petición de Estados Unidos con una condición: enviar tropas cuya labor en el campo de batalla sería únicamente humanitaria y sanitaria. Por ello, en 1966, se constituyó la Misión Sanitaria Española de Ayuda a Vietnam del Sur, pidiendo voluntarios para poder constituirla.

Los efectivos españoles montaron el operativo en un viejo hospital francés que estaba en ruinas. Allí fue donde se dieron cuenta de que el calor y la humedad que existía reflejaba la realidad de la guerra a la que habían ido a servir.

Durante su estancia en Vietnam, los soldados españoles comprobaron de primera mano el transcurso de una guerra abocada al desastre. Entre operaciones e intervenciones médicas, en circunstancias que jamás habían podido imaginar, sufrieron el avance de las guerrillas y las explosiones de las granadas vietnamitas.

La guerra terminó en 1975. El presidente de Estados Unidos, Gerald Ford, decidió retirar las tropas americanas, tras más de 300.000 muertos entre sus filas.

El conflicto, como adelantó Franco, fue un auténtico fracaso total para la primera potencia mundial.

Españoles en la Guerra de Vietnam

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