Blog de Miguel Sánchez "El Patriota Español"

2 Ago 2020

02-08-2020 ¡SALVEMOS EL VALLE Y LA SANTA CONGREGACIÓN DE LOS BENEDICTINOS, QUE ALLÍ MORAN, COMO GUARDIANES Y PROPAGADORES DE LA VERDADERA FE EN CRISTO!

Post by MIGUEL SANCHEZ EL PATRIOTA

La orden benedictina se plantea recurrir ante el Tribunal Supremo para evitar el eventual traslado de los restos de los religiosos

En su ficha biográfica de la Real Academia de la Historia, el ex prior del monasterio de Silos Miguel Carlos Vivancos Gómez detalla que la Guerra Civil «supuso un giro radical en la vida de fray Justo», quien fue distinguido con el rango de alférez provisional tras haber colaborado «activamente» con el bando nacional. Procurador en Cortes y catedrático de Historia de la Universidad Complutense, Pérez de Urbel falleció en Madrid en junio de 1979 y trasladado a Cuelgamuros para ser enterrado.

Fue el año en que su sucesor como abad mitrado en el Valle de los Caídos presentó su renuncia. El guipuzcoano Luis María de Lojendio e Irure tomó el hábito benedictino cumplidos los 53 años tras ejercer como abogado y desarrollar su carrera diplomática, antes de ser designado como prior en Leyre -donde murió de un paro cardiaco- y de recalar en el Valle de los Caídos. Fue en el monasterio madrileño donde recibió sepultura en 1987.

En su condición de abad, Lojendio e Irure fue la persona a la que el entonces jefe de la Casa Civil de Franco, Fernando Fuertes de Villavicencio, entregó el féretro con los restos del dictador a las 13.30 horas del 23 de noviembre de 1975 en la puerta de entrada de la basílica. El religioso se disponía a ejecutar así la orden firmada por el ya rey Juan Carlos I para que se enterrara a Franco en una sepultura habilitada entre el altar mayor y el coro.

De la mina a la abadía tras combatir en la guerra

De vocación tardía, Benito Martín Rabanal abrazó el sacerdocio después de haber trabajado como minero en el Norte de Palencia y haber combatido en la Guerra Civil. Tras salir del Seminario, pidió  destino en el pueblo más pobre de Madrid, antes de irse a la República Dominicana y de que el general Rafael Trujillo lo echara por su defensa de los más necesitados. Volvió a la isla tras el asesinato del dictador y cinco años después regresó a España, instalándose en Fuenlabrada antes de ingresar con 72 años en la abadía del Valle de los Caídos. Murió el 30 de abril de 2007 con 95 años recién cumplidos.

Son sólo algunos de los monjes que, entre 1963 y 2013, fueron enterrados en el Valle de los Caídos. La lluvia y el paso del tiempo han borrado en muchos casos la pintura blanca de la inscripción existente en cada tumba -sobre las que el otoño va depositando la hojarasca- con el nombre del benedictino. Ellos eligieron el paraje de Cuelgamuros como último morada. La duda que se plantea ahora es si el proyecto de exhumación puesto en marcha por el Gobierno de Pedro Sánchez para trasladar la momia de Franco también conllevará el traslado de los restos de estos 19 religiosos.

DECRETO ÉSTE, FIRMADO POR EL TRAIDOR Y MALNACIDO DEL COBARDE REYEZUELO FELIPE VI Y SU PADRE EL “BRAGUETAS”, FIRMÓ LA “LEY DE MEMORIA HISTÉRICA”

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